Rock ‘n’ Roll Music

Compañero Asma es un misterio. Solo falta saber de qué clase de misterio se trata. Está visto que Hernán Espejo –el hombre detrás del nombre- no le teme a nada. En su música hay, quizás antes que ninguna otra cosa, un goce. Dejemos el psicoanálisis tranquilo por esta vez, vamos a lo que en verdad importa. Porque, ¿qué son si no esas líneas de fuga que se advierten en sus discos, líneas mágicas por las cuales su música se dispara, se extiende, quiere abrazar el mundo -mundo por el que viaja y nos hace viajar, dicho esto en sentido estricto pues su mundo es de música, como el mundo de Schopenhauer?

Temeridad y goce, entonces. Pasión por ciertas músicas, algunas, que componen la música. Su música es el rock, pero es como si él descreyera de la solemnidad a veces terrible y paralizante de esa pequeña palabra –esa “roca”, todo un peso sobre las espaldas de millones de aficionados, músicos o no. Porque lo que pasa es que el rock puede ser también el credo de un fascismo nuevo (lo hemos visto ya, desgraciadamente, y más veces de las que quisiéramos), un Panteón que brilla y da miedo, como una ciudad dorada, como la Nueva Jerusalén fascina y llena de temor a los creyentes. Compañero Asma trae de regreso (aunque él no es el único) la idea de un rock libre, el escándalo de un modesto arte que rehúsa ser categorizado, jerarquizado. Canciones en castellano, a veces en inglés, a veces en francés. Canción “acústica”, pero también música ribeteada de electrónica, rock “clásico”, kraut rock. Pacientemente, Hernán Espejo construye su ética musical de retazos, su historia del rock hecha de fragmentos que parecen haber sido abandonados, de discursos rotos, de voces casi a punto de apagarse. Como la figura del científico loco, muchas veces ha trabajado solo, quizás aislado, tocando prácticamente todos los instrumentos, escuchando esas melodías dentro de su cabeza.

La memoria como expansión de la experiencia. Así suele aparecer en sus discos: como verdadera herramienta liberadora, que abre puertas, aunque sean muchas (y la llave una, como canta en su tema What part of the house is this? “… tantas habitaciones para una sola llave”). La memoria como tesoro, colección privada de recuerdos públicos: puesto que lo que se recuerda es la historia, los avatares del rock, y su incidencia en un cuerpo, que se actualizan en un extraño deleite, una expansión sin fronteras, la definitiva apertura hacia un territorio prácticamente infinito de lenguas y cadencias.

Aquí no nos declaramos en contra del rock en castellano, muy por el contrario, lo reivindicamos con fuerza, hacemos de esa reivindicación una práctica constante. De lo que se trata – al final siempre se trata de eso- es de hacer la defensa de un rock sin ataduras, sin el peso de la costumbre, del lastre de la pereza: de un rock –precisamente- no comprometido. De una música que grite o que haga un silencio de muerte, pero que haga algo, que choque contra sus propios márgenes. Que delire. Que invente su propia noción de lo otro, de lo extranjero. En las letras cantadas en otro idioma, Compañero Asma encuentra acaso esa atracción de lo vagamente lejano, esa tentación de estirarse, de ensanchar los límites, de averiguar hasta dónde se puede cantar el “rock nacional”, esa fórmula que siempre sonó odiosa, ese invento que es pasto de mercaderes y frecuente punta de lanza de aspiraciones chauvinistas. Y el hombre lo hace ahora, justamente ahora que el rock en castellano está tan cómodo en su sitio, está instituido (es una institución), que tiene un lugar que no se cuestiona. Con gesto malicioso (pero lleno de cariño, si se lo examina bien) titula a uno de sus discos National Rock.

Su último disco es Guitarra, dulce hogar, cantado esta vez íntegramente en castellano. En su admirable síntesis, nunca un título dijo tanto. En formato de trío y producido por Ariel Minimal, el disco es un milagro de concisión musical y también una (otra más) declaración de principios. Y de amor: amor a la guitarra eléctrica, amor a la melodía. Amor, también, a una cierta poética del rock argentino, de cuando esa música lo que hacía no era confirmarnos en nuestro pequeño lugar en el mundo (ése empantanado en la cotidianeidad más crasa), sino que nos invitaba a extraviarnos, a pensar en cosas que no pensábamos, a ver el universo como un lugar rico, de una vastedad a descubrir. Cuando el rock golpeaba nuestras convicciones hasta hacerlas vacilar, nos shockeaba con preguntas para las que no nos habían provisto de respuestas. Guitarra, dulce hogar, en su insobornable destilado de rock de guitarra, de bases machaconas y de exquisito, exaltado lirismo, es parte de una especie de vanguardia (me animo a llamarla así, aunque el término está gastado) en la que el rock argentino parece recuperar el vigor y la agudeza para interpelarnos como hacía mucho que no lo hacía. No puede ser casual la participación de Minimal en ese sentido. Homenaje y cuestionamiento, familiaridad y extrañeza que se trasladan al oyente. La música de Compañero Asma se cuece también con ese barro. En definitiva, nunca nos son del todo lejanas las canciones que compone Hernán Espejo. ¿Cómo podrían serlo si están hechas de reminiscencias, de reverberaciones; si su materia es, al fin, la materia de la que está constituido prácticamente todo el rock? Felizmente, ya no podemos engañarnos. Los oídos de Hernán Espejo son también los nuestros.

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8 respuestas a Rock ‘n’ Roll Music

  1. Princesa Mononoke dijo:

    Dave,

    Qué lindo texto y qué buenas fotos!.
    Me alegro por la inauguración de este espacio para la música (por sobre todo). Creo que voy a ser fan de este blog.
    Beso
    Princesa Mononoke

  2. david dijo:

    Princesa, tu amabilidad engalana este blog.
    Besos.

  3. Marina dijo:

    Ah bueno, ya me estoy yendo a buscar en myspace entonces, tu texto me tentó muchísimo. ¡Qué hallazgo también ese nombre, Hernán Espejo!

    Y chin chin a los dos por este nuevo blog, el hijo de un romance largamente gestado en charlas y comentarios de otras páginas. :)

  4. Estela dijo:

    Temeridad y goce, hermosa sentencia David.
    Felicidades por el nuevo hábitat! Pasaré seguido a visitarlos, el rock es un dulce hogar.
    Besos!

  5. david dijo:

    El rock es un dulce hogar. Siempre.
    Gracias, Estela.

  6. Marto dijo:

    Felicitaciones, muchachos! Mucha suerte con al tuntún. Acá les traigo un helecho para la inauguración.

  7. Marto dijo:

    Uh, no me salió la fotito. :(

    Buena plantilla, eh!

  8. david dijo:

    Marto, muchas gracias por los augurios. Pero nos quedás debiendo la foto del helecho.

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