Soy Rock

Tiene carita de nene, peinado de nena, se mueve como un macho y posa como una diva ¿Quién es? Aldous Snow es único: una bestia felina que se camufla plácida sobre la irresistible pureza del blanco nieve. Aunque únicamente podamos verlo en dvd o en Cuevana (ni Forgotting Sarah Marshall, ni Get Him to the Greek se estrenaron por acá) su imagen es siempre enorme. Roto, ebrio o perdido, Aldous es un titán que la rockea sin parar y ni hablar cuando le toca estar al frente de Infant Sorrow, una banda de fantasía hecha para un tipo lleno de fantasía; un inglés encantador que enciende y vuelve fuego todo lo que toca. Es que es así, hay que decirlo de una vez: si no existiera, a Aldous Snow habría que inventarlo.

La banda de sonido de Get Him to the Greek es tan buena o quizás mejor que la película, y eso es decir mucho. Se trata de rock, así sin vueltas ni definiciones rebuscadas o lindas. Las canciones de Infant Sorrow ponen en escena distintas marcas de la decadencia estrellada de un músico de rock (títulos como I am Jesus) con una energía, un (buen) humor y una conciencia total de género que no se veían desde This is Spinal Tap. Como buena parodia, la banda de AS conoce muy bien el terreno por el que se mueve y así, con un sonido ajustadísimo, estribillos que son himnos instantáneos y solos de guitarra que aparecen justo donde los esperás, le da forma a un repertorio que rebalsa de canciones incendiarias y fiesteras. Y ante cualquier duda, sólo basta con escuchar algunas como Just Say Yes, Goin up o Righing Daphne para comprobar, y comprar, de inmediato la locura de Snow. Conocer la fórmula del éxito no está mal y Aldous lo demuestra jugando para la tribuna y delirándola como más nos gusta; tal como sucedió aquella inolvidable noche de 2007 cuando -checkear Infantsorrow.com– pudimos verlo en el mismo estadio donde El eternauta venció a unos temibles cascarudos gigantes: la cancha de River.

Lejos de ser un perdedor, Snow puede estar herido (con una pierna cortada por una piedra como en Forgotting…, o un brazo roto como en Get Him…) pero siempre sigue adelante remándola como sólo la experiencia puede permitirlo: como cuando al final de Sarah Marshall se pone a conversar, después de todo, con Jason Segel para despedirlo con un abrazo, o en el especial de TV que le dedican en Get Him to the Greek, explicándole al público que ese nene que le dice “papá“en realidad no es su hijo. “Si estás a la deriva/ la única salida es rock” dijo Pappo (Que sea Rock, Riff, 1997). AS, a quien una y otra vez vemos volver a empezar, lo sabe mejor que nadie y es por eso que se sirve del rock para exprimirlo hasta volverlo polvo y así tomarlo como nombre propio. El soundtrack de Get Him to the Greek, (que por si no lo dije  es una fiesta y deberían escucharlo ya mismo) lo muestra en total esplendor: “Little bird/ drink the champagne from my lips/ take a flying saucer trip/ to the stars in my eyes.”(Little Bird).  Así es como el hechizo encantador de Aldous se devela como pura magia blanca que invade el cuerpo dotándolo de la potencia de una música que le pone el pecho a las balas y que también viene a gritarnos que aunque todo parezca perdido, el cine todavía puede pelar un AS de la manga, jugada tramposa y maestra, que salten las fichas, como carta ganadora e invencible, la carta que te prometí, para rockear toda la noche y salir de fiesta todos los días.

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2 respuestas a Soy Rock

  1. Danny García dijo:

    Excelente artículo, son tantas y diversas las emociones que revive Aldous.

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