Ben Johnson

Un velocista negro de zapatillas flúo va corriendo por una pista naranja hipnotizado por una línea blanca que lo separa de otros velocistas negros de zapatillas flúo que también corren por esa misma pista naranja. El altavoz relata con voz grave la estampida frenética de este malón de corredores que avanza con cara de susto, la lengua afuera, la malla también flúo. Amarillo flúo, verde flúo, naranja flúo. Códigos de cuatro cifras estampados en sus pechos, alguna publicidad. Las zapatillas que pedalean dibujando círculos furiosos (una máquina fantasma) al mismo tiempo que lentamente pierden su flúo salpicadas por el polvo de la pista naranja.

La gente se distrae en las tribunas comiendo hamburguesas bajo el sol. A un costado una combi roja descansa estacionada sobre la sombra monitoreándolo todo. Una pantalla gigante repite el galope rabioso de los velocistas en cámara lenta, un torbellino endemoniado que deviene levitación suave: músculos ralentizados, cuerpos que se estiran suspendidos en el aire. La velocidad de las imágenes hace que la carrera parezca un despegue interestelar, velocistas negros de zapatillas flúo que salen disparados como eyectados hacia el limbo. Plano detalle de una cadenita de oro que rebota, gotas de sudor que brotan y bailan a punto de caer, y la mirada perdida de los corredores, atrapados todos entre líneas blancas dispuestas en perfecto orden una tras otra. Líneas que podrían extenderse hacia el infinito sin tocarse jamás.

Alguien observa la pista, la recorre en círculos mirándola sin entender. El punto de llegada es también el de partida ¿Ése de allá va ganando cómodo o en realidad viene último corriendo muy de atrás? ¿Cuál es el octavo hombre? Espectador despistado, no sabe que esta carrera es una excusa. En realidad, esta gran marcha es un viaje físico en el que debemos ajustar la velocidad; hay que bucear en los rostros de los corredores, flotar sobre sus cuerpos, seguir su ritmo. No queda otra alternativa. Hablo de mirar sin descanso, de estirar la mirada, para sintonizar la intensidad de –una vuelta más- un velocista negro de zapatillas flúo que va corriendo por una pista naranja hipnotizado por una línea blanca que lo separa de otros velocistas negros de zapatillas flúo que también corren por esa misma pista naranja.

 

Este texto fue escrito escuchando Los malos de verdad, el nuevo disco de los Go-Neko!, que se puede descargar de acá. Fijate.

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2 respuestas a Ben Johnson

  1. Marina dijo:

    un velocista negro de zapatillas flúo que va corriendo por una pista naranja hipnotizado por ese objeto que allá arriba en el cielo acaba de aparecer y sabe que lo mira; algo se acerca. Todos los flúos de la pista, las zapatillas y los mismos corredores se bañan de una luz fría que tiende al azul, crece en intensidad a medida que el gigante disco metálico se acerca, una escotilla se abre por abajo y desde el rayo enceguecedor que sale del interior de la nave bajan los Go-neko!, liderados por el mismísimo Neko, monstruoso genio del mal que sólo de vez en cuando se manifiesta en este lugar llamado tierra, en oscuros antros de barrios céntricos que calientan con la distorsión de sus guitarras. Sólo necesitan disminuir la intensidad de los acordes y bajar el ritmo para que todos, banda y líder, vayan posándose lenta pero decididamente sobre la pista, donde los corredores se miran unos a otros con pavor al mismo tiempo que sus bocas dicen sin querer “We have been chosen. They´re taking us to a better place”. Entonces pasa. El resplandor que proviene de la nave aumenta hasta volverse intolerable, y al mismo tiempo fascinante para toda vista humana; la banda hace crecer la música hasta que se condensa una oleada de energía que sube hasta la nave y nos arrastra a todos, abducidos por la luz. Ninguno de nosotros se resiste. Subimos con los brazos en alto, la cara superiluminada, el cuerpo atraído por esa música que estábamos esperando, dispuestos a seguir la luz hasta el otro lado de la escotilla donde tal vez nos espere el lado oscuro.

    Y entonces viene un plato volador, y se lo lleva.

    Muaaajajajajaja!

  2. Aldo M. dijo:

    Ben Johnson viaja al cosmos con Marina!

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