Misterios

Los libros más hermosos están escritos en una especie de lengua extranjera.
Marcel Proust

Toda la tristeza del mundo cabe en una frase: “¿Qué diversión practicás/ que no puedo probarla?” Flopa (Florencia Lestani) canta con una autoridad real en la voz, como bajo el imperio de una especie de don clarividente: cuando en Días y ensueños, además de la frase citada, se la oye decir “mis manos se marchitan”, uno está seguro de poder ver dos manos a las que todo contacto humano les es negado. Mientras que la canción Espejismo, por su parte, va creciendo hacia un pico intenso, dramático, al que no es difícil relacionar con el estremecedor lamento de un animal herido

Es que el arte de Flopa puede expresarse así, como una evocación subterránea, un signo de interrogación: una plegaria desatendida que (sin embargo) insiste en discurrir levemente, sigilosa como una lágrima. La chica tiene un pasado, es decir, la obstinada orfebrería de sus canciones no se materializó en el aire. Más de una década después de integrar Mata Violeta, y con las paradas intermedias en ese grupo fantasma llamado Barro, y luego en la espléndida asociación de fogón junto a Manza y Minimal, llegó, hace unos años, su primer disco solista: objeto raro y maldito por donde se lo mire, con un título hermoso, Dulce Fuerte Grave hacía gala de una furiosa insularidad y se desentendía con gracia impar de todo programa, de toda clasificación. Desoyendo con indiferencia el legado de las cantantes del rock argentino, Flopa desplegaba una despreocupada elegancia plebeya, del todo ajena a la tradición al uso, como si lo suyo fuera más bien el ejercicio de una actividad secreta, un verdadero contrabando de piedras preciosas.

En Emoción homicida, su siguiente disco, Flopa se las arregla para ratificar con creces su altísima fidelidad al formato canción y entrega un nuevo puñado de melodías orgullosamente bellas y tristes, tocadas y cantadas con una insobornable austeridad. Si en Dulce Fuerte Grave tenía absoluta primacía el sonido acústico, un logrado clima de low fi acriollado, en el que la solvencia percusiva de Alejandro Oliva contribuía con calculada reserva, Emoción homicida trae de vuelta a la Flopa que podía apreciarse en algunos de sus shows: elegantemente enchufada, eléctrica con discreción, con los decibeles subiendo en el momento en el que haga falta. Es un detalle maravilloso del disco, ése: Flopa puede aquí oscilar entre el ruidismo de garage de Esta canción va a terminar mal y la fragilidad depurada de la casi imperceptible Sangre fría. Con sus 37 minutos y pico de pop luminoso y su intrigante y soterrada fiereza, Emoción homicida es un clásico del futuro forjado a golpes de una extrañada, dolorosa lucidez

Todo esto se trata de algunas pinceladas, esbozos de aproximación a esa exquisita miniatura que conforma su obra, siempre (aun) por descubrirse. Pero es que también estamos hablando de poesía acá. Cuando Flopa graba una canción cuya autoría no le pertenece, la única vez, como Il leone e la gallina de Lucio Battisti (incluida en Dulce, Fuerte Grave) y que canta en un precioso italiano, es capaz de hacerla suya con total naturalidad. Como si en verdad ella no cambiara nunca de idioma. Como si en sus letras se empeñara en trabajar, también, una especie de gozosa extranjeridad, una torsión que funciona a modo de pasaje hacia el pulido esplendor de lo siempre nuevo, de lo otro. En efecto, se puede sentir en ellas un auténtico estremecimiento del sentido, una crisis de la lengua o una lengua crítica. Como hacen los poetas, después de todo, cuando mediante una sintaxis nueva se crea un sentido. Algo que antes no estaba, algo que no se había dicho. Es que la música de Flopa siempre nos trae la novedad de un pliegue, un detalle de rara belleza en un panorama que, por su propia naturaleza, tiende a la uniformidad y al anquilosamiento. En su caso vuelve a tratarse, en definitiva, de aquel sueño venerable del arte como convulsión y misterio. Nada menos.

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2 respuestas a Misterios

  1. Paula dijo:

    Es una experiencia única asistir a un recital de Flopa … presta su voz y el resto es algo parecido a la magia. Buena nota!

  2. david dijo:

    Tal cual, Paula. Todos aquellos a los que les gusten los discos de Flopa no deberían perdérsela en vivo.
    Saludos.

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