The psychodelics sounds of Los tiburones

Por allá se oyen distorsiones amazónicas. Atender ese llamado es dirigirse hacia un estado de trance manipulado por el pulso de un bajo que baila en puntitas de pie. Esta música es una ofrenda de lenguas que murmuran y estallan en idiomas inciertos, mientras la alucinación lentamente continúa tomando forma en medio de cortinas del humo más dulce.

Así empieza Sexo con tu hermana, la “cara A” de esto que se llama The psychodelics sounds of Los tiburones: “Una zapada que se dio en los plasma`s studios el año pasado” según informa la web de los Prietto viaja al cosmos con Mariano, dúo que en esta ocasión se unió a El nene (El nene y los metralleta) en voz, Migue (Dietrich y Yataians) en bajo, y Santiago Moraes (Da femme ins, Carne) en guitarra y voz. El resultado son tres canciones o, más bien, una cara A y una cara B acompañadas por Que iueva de nuevo, una yapa en forma de instantánea acapella con vocación etílica. Pero volvamos, que Sexo con tu hermana dura 22 minutos y todavía no acabó:

Punteos de guitarra que son embestidas de sonidos que se frotan contra una voz que comienza a ser grito. Lengua juguetona la de El nene. Es de una resonancia espectral, de ultratumba, que avanza al palo, no cesa y se sacude a medida que alcanza mayor velocidad. La voz de Prietto aparece de repente para sostener el hilo de un coro finito, como dibujando el aura de una génesis luego de la explosión. Pero no, todo es un simple engaño; El nene aparece de nuevo, gime, jadea y no deja de gemir. “Si viniste desde lejos, viniste a amar” es el mantra con el que se hace cuerpo el definitivo acto de posesión de Los tiburones.

La cara B es Falling, una balada que enciende su mecha al interior de un retrato perdido en una oscuridad inmensa. Es un canto crepuscular, nostálgico, con un “falling, falling, falling” que se extiende como planeando en el eco de un recuerdo que no se quiere ir. Falling es una canción sin tiempo, eterna. Es uno de esos temas que nos dan la impresión de que conocemos desde siempre, que estamos seguros de haberlos cantado, de que nos acompañaron y les dimos play mentalmente cientos de veces. Desde el primero hasta el último de sus estertores inundan nuestra cabeza con el lamento de una herida que gotea como alimentando un espeso mar de sangre: inmejorable escenario para que Los tiburones puedan nadar en su más perfecto elemento.

The psychodelics sounds of Los tiburones está disponible sólo en descarga directa, bajalo por acá. Y si te gustó este disco te recomiendo que también visites a Lost Pájaros

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2 respuestas a The psychodelics sounds of Los tiburones

  1. Marina dijo:

    Un texto para calentarse. Muy zarpado (en los dos sentidos, y los dos me gustan).

    Un saludo (?).

  2. Aldo M. dijo:

    Es verdad, yo me enojé mucho cuando lo escribí :)

    Saludos cordiales para vos y todo Bahía Blanca (?).

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