La noche


La noche que se derrama clara
como un cáliz
la noche perpleja de risas y augurios
larga noche sin sueño
noche repleta de colillas llamadas
tucas
noche formidable de ojos y estrellas
amplia noche de besos
de músicas ínfimas como cabezas de alfiler
la noche en la que se canta
hasta el agotamiento
la noche en la que desembocan los cuerpos
y todos
parecemos flotar.

About these ads
Esta entrada fue publicada en Variaciones. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La noche

  1. Marina dijo:

    Volví varias veces acá para leer este poema, el comentario ya te lo hice por la calle, a las tres de la mañana, en una noche de mucha gente y esas colillas, tucas, en una situación mucho más apropiada para comentar esto, ahora que lo pienso. ¿Habrá más? :)

  2. david dijo:

    Hola, Marina. En principio, muchas gracias por la atención. De verdad.
    Les pido perdón al resto de los ocasionales lectores pero esto se va a volver un poco críptico, más que nada porque me da pudor:
    era lo que vos decías, Marina, pero, como te conté, no se me había ocurrido que podía ser el motivo principal del poema. Menos todavía lo del homenaje, aunque si se puede leer así, mejor todavía. Aldo también me había hecho un comentario sobre la soledad de la palabra tuca. Son cosas que pasan.
    Abrazo.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s